Exclusivo
Judicial
Tres muertos en menos de cuatro horas
Los crímenes se registraron en diferentes sectores de Guayaquil. Con los indicios, la Policía buscaba establecer si se relacionaban con otros hechos.
“¡Amárralo y mátalo! ¡Déjalo botado a ese hijo de...!”, fueron las palabras que la esposa del taxista informal Henry Sergio Moscoso Méndez, de 27 años, habría escuchado la noche del pasado viernes, mientras él era secuestrado.
La mujer relató esos detalles a los investigadores tras realizar una llamada a su amado, cerca de las 23:30 del pasado viernes. Poco antes, ella había decidido contactarlo al número del sistema de rastreo de su vehículo, porque era tarde, no había regresado y tampoco respondía a su número personal.
Media hora más tarde, los agentes hallaron el auto, un Chevrolet Sail gris, abandonado en el sur de Guayaquil, cerca del parque Viernes Santo, en La Fragata.
En consecuencia, los investigadores decidieron recorrer a pie por las orillas del estero El Muerto, para buscar algún indicio. Fue así que encontraron el cadáver, tendido junto a unos desechos de construcción.
Tras una inspección preliminar, por parte de peritos de Criminalística, no se detectaron signos de violencia, pero en la necropsia se buscaría establecer qué ocasionó su muerte.
En este caso se indagaba un posible secuestro exprés.
Cinco ‘pepazos’
Cerca de las 23:30 del viernes, Wálter Alejandro Castillo Plaza se movilizaba por las calles 29 y la I, del suburbio porteño, a bordo de un Nissan Almera blanco.
Según algunos lugareños, el hombre iba en compañía de, por lo menos, dos mujeres, pero eso no pudo ser constatado por los investigadores, pues habrían corrido hacia la calle 28 tras el ataque que sufrió Castillo.
El hombre recibió cinco tiros en el tórax y abdomen. Los moradores no precisaron en qué llegaron los criminales.
Se habrían equivocado
A las 20:30, dos sujetos a bordo de una motocicleta llegaron hasta la avenida Sexta, de Mapasingue Oeste, para atentar contra la vida de un sujeto.
Sin embargo, los moradores comentaron que los asesinos habrían atacado a una persona diferente, porque a quien buscaban se habría escondido.
El fallecido fue identificado como Luver Gonzalo Mero Cedeño. En la escena, los peritos encontraron 5 vainas percutidas, de calibre 38 milímetros, y una bala deformada. Estas evidencias serían analizadas en el Laboratorio de Criminalística.