Exclusivo
Opinión

Editorial: La selección ya no es de todos

El fútbol, más que un espectáculo, es una válvula de escape a los problemas cotidianos de una sociedad

El fútbol, más que un espectáculo, es una válvula de escape a los problemas cotidianos de una sociedad. Pero también es un espejo: refleja las carencias, las desigualdades y los conflictos que la atraviesan.

En tiempos de crisis, el balón tiene la capacidad de unir a un país, de ser motivo de orgullo, de alimentar una esperanza colectiva. La selección nacional, en ese contexto, no solo representa a once jugadores en la cancha, sino a todo un país que se identifica con sus colores y que se ilusiona con cada participación internacional.

Por eso genera indignación cuando esa ilusión se ve empañada por decisiones que responden más a otros intereses que a méritos deportivos. La convocatoria de un jugador por encima de otros futbolistas con mejor presente y mayor recorrido ha dejado al descubierto una práctica que genera desconfianza: el uso de la Tri como vitrina, sin respetar procesos ni trayectorias.

No se trata de un simple desacuerdo técnico. El malestar ciudadano es profundo, porque siente que el manejo de la selección no responde al bien común, sino a situaciones ajenas al deporte. La selección no es un club privado, aunque esté bajo la administración de una federación; representa a todo un país y debe regirse por criterios justos, transparentes y meritocráticos.