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Familia
Estar ‘chiro’ y ser consumista es una pésima combinación
La clave es diferenciar lo que requieres de lo que te gusta, así no afectas a la economía de tu hogar. Céntrate en tus necesidades básicas, luego en gustitos
Se acercan el Viernes Negro y Navidad. Las ofertas de productos aparecen en la ‘tele’, redes sociales y centros comerciales. Quieres comprar, pero olvidas que te redujeron el sueldo por la pandemia, o que eres el único que trabaja en ‘caleta’.
Si estás con las justas y no generas ingresos suficientes limita tus gastos. Eso es salud financiera para ti y los tuyos.
Sin embargo, hay personas que están apretadas económicamente y son consumistas. “Ellas suelen ser inestables, inseguras, sin proyecto de vida, de baja autoestima, vulnerables para tener sentimientos de culpa. Solo viven el presente, sin planificación del futuro”, manifiesta la psicóloga clínica Susana Osorno.
Por lo general este comportamiento se copia de los patrones de referencia como nuestros padres, abuelos o personas que admiramos en la infancia, pero también influye el entorno, amistades, compañeros, etcétera, sostiene Esteban Salazar, coach en negocios y finanzas personales, quien cuenta que las consecuencias pueden ir desde peleas de pareja, dejar de suplir lo indispensable y darle un mal ejemplo a los hijos.
Osorno agrega que el estrés y la desconcentración en las actividades cotidianas también son resultados de esta conducta.
Lo primero: ‘Jama’, salud y educación
Es importante que consideres a la pirámide del psicólogo estadounidense Abraham Maslow, que plantea la jerarquía de las necesidades humanas, dice Osorno.
“En la pirámide lo primordial es la alimentación, educación y salud, luego van las cuestiones superfluas, pues estas dan poca felicidad, no son duraderas”, señala la experta en salud mental.
“Gasta máximo el 50 por ciento de tus ingresos en necesidades básicas”, expresa Salazar, quien recomienda invertir un 10 % adicional en formación y educación constante. “Tú eres tu mejor inversión”.
EXTRATIPS:
- Revisa si tienes un plan de vida y mira con qué cuentas para realizarlo. Si no posees uno, haz una lista y comienza a desarrollarlo. Por ejemplo, quieres ser maquilladora: empieza a cotizar maquillaje y demás herramientas a usar; habla con alguna persona que se desempeñe en esta actividad para saber qué tan rentable es el oficio.
- Reflexiona sobre lo que te cuesta obtener tu ingreso. Si es fruto de tu trabajo o dinero de tu conviviente. Piensa en cuánto le demanda emocional, física e intelectualmente conseguir esa plata y pon en el otro lado de la balanza la utilidad de lo que vas a comprar, el tiempo que te va durar, etcétera.
- Arma tu equipo guía. Si sientes deseos de comprar algo, sea de manera presencial o virtual, ten a la mano los números de personas cercanas, que sean analíticas (pareja, padres, hermanos o amigos) y cuéntales que estás por adquirir determinado producto. Ellos te harán reflexionar sobre el acto y el artículo de tu interés.
- Analiza qué vacío emocional quieres llenar. De qué tristeza o preocupación te quieres desligar al realizar la compra. Es un autoexamen.
- Genera varias fuentes de ingresos, haciendo equipo con más personas. No dependas de una sola y que sean de tu entera confianza.
- Separa un 10 % para ahorrar a largo plazo, hasta que tengas un colchón de entre 6 meses y 2 años de tus gastos mensuales y afrontar cualquier eventualidad.
- Invierte otro 10% en nuevas ideas de negocio, después de haber validado con clientes lo que ellos desean.