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Emergencia en Charapotó: Testimonio de moradores afectados por inundación
Es la quinta vez, en este 2025, que la quebrada causa estragos en la comunidad Cañitas. Pobladores están atrincherados
“Mi hijo y un vecino me alcanzaron a jalar, me salvaron. Si no me agarraban, la fuerza de la quebrada me llevaba y me ahogaba”. Ese es el lamento de Sergia Espinoza, una adulta mayor que asegura haberlo perdido todo. Sus electrodomésticos, muebles y sillas fueron arrastrados por el agua.
La situación en la Cañitas es crítica. Es la quinta vez en este año que la quebrada del mismo nombre ‘golpea’ con fuerza a esta comunidad de la parroquia Charapotó, cantón Sucre, en el norte de la provincia de Manabí. El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Cantonal de Sucre calificó este fenómeno como un aluvión, debido a la gran cantidad de lodo.
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“Aquí se ha perdido todo. Desde 1982 hemos vivido esta creciente, pero como el de este 2025 nunca había existido un invierno así”, explica José Macay, mientras se sostiene sobre unos sacos de tierra junto a la gruta de la Virgen de Monserrate.
El nerviosismo se apodera de los habitantes cada vez que llueve. Saben que la quebrada, alimentada por seis afluentes y con un recorrido de aproximadamente dos kilómetros, viene con fuerza y cruza las principales vías de Cañitas.
La calle Manuel Ávila es la más afectada. Allí, Ramona Zambrano, casi entre lágrimas, dice que no soportan más, que la fuerza de esta quebrada los tiene en zozobra y con el corazón en la mano. “Soy hipertensa y cada vez que pasa esto me pongo muy mal. Es urgente que solucionen esto”, señala la mujer con voz temblorosa.
En la comunidad se vive como en una zona de guerra. Los lugareños han levantado ‘muros’ con sacos de tierra en un intento por frenar el impacto del agua. “Las personas con discapacidad, adultos mayores y quienes se hacen diálisis viven odiseas para salir. Hay grandes muros de lodo que se forman y hacen imposible la movilidad”, explica Ana Zambrano desde la parte alta de su vivienda.

Los negocios también han sufrido graves pérdidas en Cañitas. En la tienda de doña Candelaria Zambrano, el lodo y el agua han reemplazado a los clientes. “Antes vendía al menos unos 20 o 30 dólares al día, hoy llevo apenas cincuenta centavos”, lamenta.
Piden atención del Gobierno
Pabel Cantos, presidente del Cabildo parroquial de Charapotó, informó que alrededor de 600 familias han sido afectadas por los estragos invernales en Cañitas. “Hemos movilizado cerca de 20 vehículos de maquinaria pesada en esta zona para atender la emergencia. Hay un cálculo de 15.000 metros cúbicos de lodo que tenemos que retirar cada vez que se presenta esta situación”, detalló.
La autoridad parroquial indicó que la zona necesita un trabajo de encauzamiento que lleva más de 10 años con un proyecto sin consolidarse. “Necesitamos que el Gobierno también asuma esta responsabilidad y nos apoye, porque las entidades seccionales no contamos con recursos suficientes. Esta situación no solo afecta a la comunidad de Cañitas, sino también a la vía estatal E15, que queda obstruida y dificulta el paso hacia el norte de Manabí y la conexión con la provincia de Esmeraldas”, explicó Cantos.
Maquinaria y esfuerzos comunitarios
Ante la emergencia, se han desplegado retroexcavadoras y volquetas para remover el lodo y tratar de restablecer la normalidad en la zona. Sin embargo, los habitantes consideran que estos esfuerzos son insuficientes si no se ejecutan soluciones definitivas.
Mientras tanto, los vecinos continúan luchando con sus propios medios. Con la misma tierra que deja la quebrada, llenan más sacos para reforzar sus viviendas. “No tenemos otra opción. Es la única manera de tratar de frenar la fuerza del agua”, dice Freddy Solórzano, quien, al igual que muchos, teme que la próxima lluvia vuelva a desatar el caos.
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