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Opinión
Editorial: Basta ya de ‘picas’ y peleas
La pugna entre autoridades no puede seguir marcando el destino de los ecuatorianos
Solo falta que la choquen para tirar puñetes en una esquina o desde un cuadrilátero. Lo que empezó como un cruce de declaraciones entre el alcalde de Guayaquil y el presidente de la República ha escalado a una disputa de frente, donde ya no solo hay palabras, sino instituciones públicas involucradas. Funcionarios municipales y trabajadores de la Arcsa han entrado en el problema, mientras que decisiones como el traspaso del control de las cámaras de videovigilancia municipales al ECU-911 y el retiro de camionetas municipales asignadas a la Policía han dejado en evidencia que en este ‘pito’, la seguridad ciudadana ha terminado fregada. Lamentable y vergonzoso.
Más allá de egos y estrategias políticas, lo que está en juego es la estabilidad institucional del país. Convertir a las entidades públicas en piezas de una lucha de poder no solo es irresponsable e inmaduro, sino peligroso. La pugna entre autoridades no puede seguir marcando el destino de los ecuatorianos, porque cuando el poder se usa para pelear, el que pierde es el pueblo.
Es momento de poner freno a esta escalada. Las instituciones deben servir al país, no a los intereses o caprichos personales. Ecuador necesita liderazgo y gobernabilidad, no un espectáculo de revanchas.