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Aviones en acción durante la Segunda Guerra Mundial, cuyas bombas, muchas de ellas no explotadas, siguen representando una amenaza en el continente europeo.INTERNET

El legado invisible: bombas no explotadas de la Segunda Guerra Mundial en Europa

Miles de bombas sin detonar siguen enterradas en Europa, representando una amenaza silenciosa que persiste décadas después del fin de la guerra

Aunque han pasado más de 80 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Europa sigue lidiando con los peligros de los artefactos explosivos no detonados. Durante los intensos bombardeos entre 1939 y 1945, millones de bombas fueron lanzadas sobre ciudades y campos, muchas de las cuales nunca explotaron y siguen enterradas, representando un peligro constante.

Se estima que entre el 10 y el 20% de las bombas lanzadas durante la guerra no estallaron, lo que equivale a una gran cantidad de artefactos peligrosos todavía presentes en terrenos rurales, áreas urbanas e incluso en el lecho marino. Aunque inactivos durante décadas, estos artefactos siguen siendo extremadamente sensibles y pueden detonar con el más mínimo movimiento.

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La ciudad de Caen, devastada por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, un recordatorio de la destrucción masiva que sufrió Europa durante el conflicto.INTERNET

Desde el final de la guerra, se han realizado esfuerzos significativos para localizar y desactivar estos artefactos. Sin embargo, el proceso sigue siendo arduo y riesgoso. Equipos especializados en desactivación de explosivos han trabajado incansablemente, pero todavía existen zonas donde las bombas sin explotar representan una grave amenaza, especialmente en países como Alemania, Francia, Polonia y el Reino Unido.

El impacto de estas bombas no solo es físico, sino también emocional. Muchas familias y comunidades viven bajo la constante amenaza de que una de estas bombas pueda detonar en cualquier momento. Aunque las autoridades continúan con operaciones de desminado, la vasta extensión de terreno afectado hace que la tarea sea interminable.

Hoy, las bombas no detonadas siguen siendo un recordatorio de los horrores de la guerra, pero también un llamado a la acción para asegurar que las futuras generaciones vivan en un entorno más seguro, libre de los vestigios de un conflicto que sigue cobrando vidas, décadas después de su fin.

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