Stalin Carrión Martínez, Guayaquil
Cerca de un canal de desagüe, que baja del sector Tres Bocas hacia el Monte Sinaí, fue abandonado el cuerpo de Carlos Bruno Mora Crespo, de 30 años. La víctima presentaba un balazo en la cabeza y estaba sobre la espesa maleza del sector.
Los moradores lo encontraron la mañana de ayer en la cooperativa Voluntad de Dios, al noroeste de Guayaquil.
Hace un año Mora Crespo fue nombrado supervisor de seguridad en la Terminal de Cargas del aeropuerto de Guayaquil. Su jefe acudió al anfiteatro y ofreció a sus familiares correr con los gastos mortuorios.
La Fiscalía ofreció investigar este caso porque, según las indagaciones previas, Mora Crespo pidió al conductor del expreso, que lo generalmente lo traslada a su casa, que lo deje en otro lugar porque iba supuestamente a una fiesta. Sin embargo, los familiares mencionaron que desconocían esa eventualidad.
Escucharon disparos
Al enterarse de que había un muerto en el sector, los lugareños se agolparon en el sitio que colinda con la avenida Casuarina, que inicia en la entrada de la línea 8.
Los habitantes comentaron que en la madrugada se escucharon disparos. Jimmy Castro, quien mencionó que a las 00:00 jugaba naipes, aseguró que “cuando terminé de jugar cogí rumbo a mi casa. Fue ahí que escuché cuatro disparos, todo fue rápido y pensé que eran los pandilleros que merodean todos los días el sector”.
Este relato coincidió con el de Carmen Urgilés, quien agregó que “también escuchamos carros. Minutos después algunos patrulleros dieron vueltas por aquí”.
Los testigos expresaron que tuvieron complicaciones para identificar qué tipos de vehículos usaron los asesinos de Carlos Mora para llevarlo al lugar.
Para Álex Cornejo, “todo es culpa de la falta de iluminación. Tenemos problemas con la electricidad, aún no tenemos luz. Si todo estuviera alumbrado hubiéramos visto a los responsables de la muerte de ese hombre, pero estamos en una tierra de nadie”.
No fue a casa
La fiscal de turno, Martha Gavilanes, acudió al lugar en compañía de agentes de Criminalística para analizar la escena. Buscaron evidencias que permitan dar con el paradero de los asesinos, pero hubo complicaciones a causa de la vegetación.
Algunos uniformados tuvieron que cortar el monte con machetes para tratar de encontrar algo, pero fue difícil.
Los elementos de Criminalística hallaron algunos documentos de Carlos Bruno, entre estos una credencial que lo acreditaba como supervisor de seguridad.
Con estos datos la fiscal se comunicó con compañeros de trabajo de la víctima. Uno de ellos le dijo que “él se fue a eso de las 23:00 del sábado, pero le pidió al chofer que lo deje por el comisariato de la avenida de las Américas porque tenía una fiesta”, acotó la autoridad.
Esto también fue confirmado por Gabriel Domínguez, un tío político del occiso, quien contó que “nunca supimos a qué fiesta iría, recién nos enteramos de esto. No sabemos si se le llevaron todas las pertenencias porque la mayoría está en su poder. Inclusive tiene el último recibo del banco por un retiro de diez dólares”.
Tras el levantamiento del cadáver, la fiscal informó que “la víctima recibió un impacto por arma de fuego en la boca, que tiene herida de salida en la parte posterior de la cabeza”.
Los restos de Mora Crespo fueron llevados a la morgue de Policía, donde acudieron sus familiares a reconocerlo. Allí mencionaron que él vivía en la ciudadela Sauces 4.
Carlos Bruno estuvo comprometido con Yanina Pozo, pero se separó hace aproximadamente cuatro años. Con ella procreó dos hijos, quienes ahora tienen 13 y 15 años.
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