Redacción Quito
Los lamentos se escuchaban desde la parte exterior del edificio de la Policía Judicial. Reclamos y llanto rompían con el silencio de la entidad.
El sonido de las sirenas de dos patrulleros y las luces azules y rojas acabaron con lo que parecía una mañana sin mucho movimiento.
El primero en ingresar a la PJ fue el sargento primero Álex Suárez, iba apurado, llevaba unos cuantos papeles en las manos y un chichón en la frente. Las marcas de golpes y una que otra huella de sangre delataban la escena violenta que minutos antes había ocurrido en el centro de Quito.
Detrás el uniformado ingresó un policía más, pero este no venía solo, con una de sus manos sujetaba a otra persona.
Se trataba de un joven que, según la Policía, agredió a Suárez.
Lo golpeó con una radio
Todo comenzó con una llamada telefónica, aproximadamente a las 10:45. La Unidad de Policía Comunitaria Matovelle recibió la alerta de escándalo público.
El sargento manifestó que él y su compañero se dirigieron hasta las calles Galápagos y Cuenca en donde supuestamente dos sujetos protagonizaban un escándalo en plena vía.
“Llegamos y les pedimos que se retiren”, dijo Álex, sin embargo, según el gendarme, el ahora detenido hizo caso omiso a la petición y comenzó a insultar a los uniformados.
Suárez comentó que los gritos fueron solo el inicio de las agresiones del detenido, “quiso quitarme el arma y también la radio”, aseguró el agente.
De acuerdo a su testimonio, mientras el supuesto agresor discutía con los uniformados, a él se le cayó la radio y fue ahí cuando el sujeto aprovechó para recoger el equipo de comunicación y golpearlo en la cabeza.
Suárez explicó que al momento de la detención el enfurecido hombre comenzó a amenazarlo de muerte, “me dijo que era un matón de la zona y que no iba a descansar hasta verme muerto”.
Sextor de Escándalos
Según el sargento, el sector de la Matovelle y San Juan son conocidos por sus constantes conflictos. “Recibimos entre veinte y treinta llamadas semanalmente por escándalos públicos”, manifestó el policía.
Ahora solo espera que se haga justicia con su victimario, pues él, a pesar de ser uniformado, también es un ciudadano y teme por las represalias que el sujeto pueda tomar. (AA)
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