Carola Cáceres, Guayaquil
Los dos carros, un bus y una furgoneta, circulaban por la misma vía de la avenida Barcelona, con dirección hacia la Policía Judicial.
El micro de la línea 49, disco 0191, sin placa, iba por el lado izquierdo; mientras que el otro, de placa GCJ-095, rodaba por la derecha.
Al llegar por el puente peatonal que conecta a la calle 32 con el estadio Banco Pichincha, posiblemente la poca distancia que le llevaba al micro, hizo pensar al conductor de la furgoneta que podía girar a su izquierda para tomar el carril de regreso, como para el puente de la 17.
Pero justo en esa maniobra fue impactado por el bus que circulaba a gran velocidad.
La furgoneta fue arrastrada y nuevamente impactada contra un poste central. El fuerte golpe que se escuchó y por la forma como quedaron los dos carros hizo pensar a los testigos en una desgracia fatal para el chofer. Sin embargo, un milagro de Dios no lo permitió, porque a los contados minutos salió cojeando y con leves heridas en su cuerpo.
Intentó embarcarse en un taxi, pero un agente policial motorizado, que circulaba por allí, se lo impidió. En tanto, de sus dos acompañantes, uno al parecer salió ileso y el otro con golpes de consideración que le hicieron perder el conocimiento. No obstante, al poco rato abrió los ojos y fue trasladado en una ambulancia a una casa de salud.
El conductor de la 49 presumiblemente fugó dejando el bus abandonado con los pasajeros.
Todos los derechos reservados © 2013 .
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.