Germania Salazar
Un hecho insólito ocurrió el sábado, a las 17:00, en el cementerio general, cuando una de las personas que cargaba el féretro con un cadáver dentro terminó muerta en el sitio.
Todo pasó luego de que el sepulturero abriera la caja y metiera una funda de huesos de otro familiar que los deudos del difunto le pidieron que introdujera en el ataúd, para que los dos muertos viajaran juntos al infinito.
Hasta el cierre de esta edición todo parece indicar que los gases tóxicos del cadáver le provocaron la muerte al cargador.
Los deudos de Teodoro Enrique Maldonado Arriaga, de 73 años, no se explican como una persona que no sufría de ninguna dolencia falleciera fulminante delante de sus compañeros que cargaron el féretro desde una de las salas de velación de la Junta de Beneficencia hasta el camposanto. La única causa probable fue el que abriera la caja e inhalara los gases. El caso también asustó a los deudos del muertito, quienes aterrados gritaron llenos de pánico.
Viviana Maldonado, una de las hijas del fallecido que encontramos en el velorio del sepulturero, con los párpados hinchados de tanto llorar nos explicó que estaba asombrada por la muerte de su progenitor.
“No sufría de ninguna dolencia. En su vida solo tuvo una fractura en la rodilla que de vez en cuando se le hinchaba. Varias veces le pedí que dejara de realizar esta tarea, pero él decía que no quería estar sin hacer nada”, comentó.
Teodoro Maldonado hace diez años trabajó como guardián del mismo cementerio que lo vio morir, pero luego se jubiló.
“No se enseñaba a estar sin hacer nada. Por eso optó por ganarse la vida cargando féretros junto a otros compañeros que paraban cerca de las diferentes salas de velación. “Para esta tarea usaba uniforme”, señaló la hija del difunto.
EL DÍA FATAL
El sábado, a las 17:00, el anciano junto a sus compañeros cargaron un nuevo muertito, el cual trasladaron desde una de las salas de velación, hasta el camposanto, entrando por la puerta 1. Mas cuando bajaron el cofre mortuorio los deudos pidieron al anciano que abriera la caja para meter una funda de huesos de otro familiar fallecido.
“A lo que mi padre abre la caja, me contaron, se cayó para atrás”, manifestó Viviana Maldonado.
El anciano quedó tendido en medio de las bóvedas donde expiró delante de todos. “No lo llevaron a una casa de salud”, señaló su hija.
Añadió que ante el suceso el resto de cargadores se habrían retirado mientras los deudos del muertito alterados gritaban por lo ocurrido. A los pocos minutos llegó la Brigada de Homicidios para realizar el levantamiento del cadáver.
“Lo encontré muerto en los pasillos del cementerio. Me comentaron que había abierto la caja y se desmayó”, dijo Francisco Maldonado, otro de los hijos del difunto exguardián del cementerio.
El doctor Salvatierra, de medicina Legal, indicó que la causa de la muerte fue por paro cardiaco. El galeno no dio más detalles al respecto.
Asfixia o paro respiratorio
Según el médico forense de la morgue de Samborondón, la inhalación de gases que emana un cadáver de algunos días, más el formol que contiene podría producir una asfixia o un paro cardiorrespiratorio como consecuencia de los gases que se quedan atrapados en los pulmones.
Señaló que es recomendable cuando se abre el ataúd de un cadáver de tres, cuatro, o más días, dejar primero escapar los gases tóxicos, de lo contrario puede generar fatales consecuencias en la persona que los aspira.
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